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Perla Mabe (Media Perla) PDF Imprimir Correo electrónico

Comúnmente conocida con el nombre de "Media-Perla", "Perla Ampolla" o "Perla Mabé". Su nombre de "Mabé" procede del hecho que los primeros en comercializar este tipo de perla fueron los japoneses, quienes le dan el nombre de "Mabe-Gai" a la ostra que es utilizada para la producción de esta perla (la ostra "ala de pingüino" o Pteria penguin). También se les conoce como "perlas compuestas" ya que para su utilización en joyería requieren de un procesado que las hace consistir de tres piezas: domo, epóxico y respaldo.

Este tipo de perla se forma cuando uno -o más- núcleos hemisféricos (de concha o de plástico) son pegados a la concha de la ostra, debajo del manto del organismo. La reacción de la ostra ante este "intruso" es la secreción de numerosas capas de nácar, como un medio de defensa. Después de un período de cultivo de 6 a 24 meses (dependiendo de la especie y el lugar), la ostra es cosechada.

Tras la cosecha, las medias perlas aún se encuentran sujetas a la concha, por lo que habrá necesidad de "liberarlas" por medio de un procesado: se recortan de la concha con herramientas especiales, el núcleo se remueve -por lo que sólo se conserva una media esfera hueca de nácar- y el hueco se rellena con resina epóxica. Finalizado este proceso, un pequeño pedazo de concha nácar se sujeta a la parte trasera. (el respaldo) De esta forma, una media perla está ya lista para ser montada en joyería.

Proceso de Producción de la Media-Perla

Las perlas Mabe son -relativamente hablando- más fáciles de obtener que las perlas libres o nucleadas, por lo que tienen un precio comparativamente menor. Sin embargo, llegan a alcanzar precios más elevados cuando se trata de piezas bellas de alta calidad o de gran talla. El  rango de tamaño de las medias perlas fluctúa entre los 8 y 50 mm, con el promedio rondando entre los 12 y 20 mm.

Las Medias-Perlas del Mar de Cortez se diferencian de otros variedades de perla mabe gracias a su alta calidad (un cultivo de 18 meses asegura una gruesa capa de nácar) y al hecho de que no poseen color artificial ni son sobre-pulidas. Gracias a esto cada perla se aprecia en su individualidad, con colores, lustre y textura únicas, a diferencia de perlas cuya apariencia es estandarizada y asemejan un producto fabricado.

Medias Perlas Mexicanas: el color del arcoiris

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