La Operación de Implante de Perla Libre
Para obtener una perla libre, la operación se torna mucho más complicada y delicada:
- Una ostra se pone en una base quirúrgica especial, se introduce una cuña entre sus valvas (para evitar que la pinza cierre la concha) y se procede a localizar el "pie" de la ostra. Este musculoso órgano -que se asemeja más al tentáculo de un pulpo- tiene una piel muy fuerte y flexible. Después se realiza una incisión con bisturí en la base del pie por donde se introduce una herramienta delgada y de punta filosa con el cual podremos hacer un delicado túnel. Este túnel debe de hacerse con gran cuidado, evitando cortar cualquiera de los órganos vitales de la ostra: corazón, hígado y páncreas, estómago, riñón e intestinos. Al final del túnel se localiza un órgano conocido como "Saco Perlero", que no tiene una función definida y está compuesto de tejidos conectivo y gonádico que lo hacen apropiado para cultivar una perla.
- A continuación, una pequeña esfera de concha nácar se introduce -por medio de una herramienta especial con forma de copa- por la herida y se le empuja hasta el saco perlero. Sin embargo, esto no será suficiente para que de comienzo la formación de una perla, ya que en esta zona no existen células secretoras de nácar, esa función es propia del manto.
- Así ahora se debe de realizar una operación de injerto de tejido. Esta consiste en la introducción de un pequeño pedazo de tejido de manto que se obtiene de una ostra perlera "donadora". Este pequeño tejido se introduce hasta que queda en contacto con el núcleo y la esperanza es que este tejido se "injerte" (y que no sea rechazado por la ostra donadora) en el tejido que rodea al saco perlero, para posteriormente crecer alrededor de la esfera, y que -lentamente- comience la deposición del preciado nácar de la perla.
Este complejo procedimiento deberá de ser realizado en un tiempo menor a los 50 segundos, para evitar complicaciones o la muerte de la ostra.

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