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Grosor de Nácar PDF Imprimir Correo electrónico

Este es un muy importante factor (algunos dicen que es el principal) para considerar en la compra de una perla. El grosor de nácar es -parcialmente- responsable del lustre y del oriente de una perla: la perla está compuesta de millones de delgadas capas de nácar -las cuales son al mismo tiempo transparentes y reflectoras, como una hoja de vidrio- por lo que cuando la luz llega a una perla, una parte atraviesa una capa y otra es reflejada al exterior, este efecto se repite millones de veces y nos da ese cálido brillo, tan característico de esta gema. Si la capa de nácar es delgada, no obtendremos este deseable efecto.

Efecto del Nácar de las Perlas

Para que una perla sea considerada una auténtica Gema y que sea una pieza que tenga permanencia a través del tiempo,  que sea durable. Y para esto es necesario que posea una cantidad mínima de nácar. El nácar es un compuesto producido de manera natural por las ostras perleras y es básicamente una amalgama de cristales de aragonita, una proteína llamada conquiolina, agua y minerales en pequeñas cantidades. Una ostra perlífera deposita -día tras día- de una a tres capas concéntricas de nácar sobre una pequeña esfera del mismo material. Si el período de cultivo de la perla es muy corto (menos de 10 meses) la cantidad de nácar depositada será menor a lo deseable (menos de 0.8 mm), por lo que la perla no tendrá mucha belleza ni durabilidad.

Las Perlas del Mar de Cortez han sido cultivadas por periodos de entre 18 y 24 meses, por lo que siempre gozarán de una envidiable capa de nácar (de entre 0.8 a 2.5 mm, con promedio de 1.5 mm) que les confiere belleza y durabilidad. Pero, aparte de la DURABILIDAD de la perla...¿de qué otra forma se beneficia una perla con una capa gruesa de nácar? Con su inigualable belleza, ya que entre más perla tiene tu perla, más intensos serán sus atributos tales como:

  • Color
  • Oriente y Sobretono
  • Lustre

Estos tres atributos se relacionan directamente con el grosor de nácar de la perla. Una perla de bajo grosor de nácar se observa con colores apagados, carente de oriente, sobretonos o iridiscencia, opaca...en general es un triste espécimen y no puede ser considerado una gema. Las perlas de bajo grosor de nácar se pelan y resquebrajan y no son bellas. Además es raro que tengan formas diferentes a la esférica o redonda, ya que apenas tienen suficiente nácar para alcanzar a cubrir la esferia de nácar (núcleo) que se utiliza para su producción.

Además, las perlas de bajo grosor de nácar -o de baja calidad- son casi indistinguibles de las perlas falsas (imitaciones) porque -la verdad- es que no parecen perlas. Es por ello que muchas personas consideran que las "Perlas de Mallorca" son perlas auténticas: porque se ven idénticas a las perlas de cultivo de baja calidad.

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